Javier Milei estaba en Israel, cantando "Libre" de Nino Bravo junto a Benjamín Netanyahu, cuando decidió tirar la bomba política de la semana en Argentina. A través de sus redes sociales, con el tono de proclama que lo caracteriza y todo en mayúsculas, el Presidente anunció que enviará al Congreso la reforma electoral que su espacio viene prometiendo desde que llegó al poder.

El mensaje fue directo al hueso: eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento de partidos y aplicación de Ficha Limpia. "SE ACABÓ LA IMPUNIDAD. SE ACABÓ LA JODA. VIVA LA LIBERTAD CARAJO", cerró, por si alguien tenía dudas sobre el tono que piensa darle al debate.

El mensaje fue directo al hueso: eliminación de las PASO, cambios en el financiamiento de partidos y aplicación de Ficha Limpia. "SE ACABÓ LA IMPUNIDAD. SE ACABÓ LA JODA. VIVA LA LIBERTAD CARAJO", cerró, por si alguien tenía dudas sobre el tono que piensa darle al debate.

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Qué propone la reforma

El paquete tiene tres ejes que conviene analizar por separado, porque cada uno tiene su propia historia y sus propias resistencias.

El paquete tiene tres ejes que conviene analizar por separado, porque cada uno tiene su propia historia y sus propias resistencias.

El rediseño del financiamiento es, probablemente, el punto más polémico y el que menos titulares está generando. La intención de los libertarios es clara: eliminar el financiamiento público a partidos y campañas electorales y reemplazarlo por aportes voluntarios, donaciones de personas humanas o jurídicas y cuotas de afiliados. En criollo: que los privados paguen la política.

La crítica es obvia y merece ser dicha con todas las letras: cuando los privados financian las campañas sin límites claros y con opacidad, los que ganan las elecciones les deben favores a quienes pusieron la plata. No es una hipótesis conspirativa; es la historia documentada de la política en los países que adoptaron ese modelo. Además, hay una consecuencia práctica que el oficialismo no menciona: los partidos chicos, sin acceso a grandes donantes, quedarían directamente fuera de la cancha. La "libertad" en el financiamiento electoral tiende a concentrar el poder en quienes ya lo tienen.

Ficha Limpia es el ingrediente que le da barniz republicano al paquete y que, en términos de imagen, es el más difícil de rechazar públicamente. Nadie quiere aparecer defendiendo que los condenados por corrupción puedan ser candidatos. Pero metida en el mismo proyecto que elimina las PASO y libera el financiamiento privado, funciona también como escudo político: quien vote en contra del conjunto queda expuesto a que le digan que está defendiendo a los corruptos.

El problema que Milei tiene con sus propios aliados

Aquí aparece el dato más interesante de la semana, el que los comunicados oficiales no incluyen: la eliminación de las PASO enfrenta resistencia no solo en la oposición dura, sino en sectores que el oficialismo necesita para gobernar.

El radicalismo y el PRO, dos espacios que en distintas coyunturas acompañaron a LLA en el Congreso, ven en las primarias un instrumento que les sirve para dos cosas: resolver sus propias internas y, en caso de ir juntos con el oficialismo en algún distrito, tener una herramienta para no quedar sometidos a la lapicera de Karina Milei a la hora de definir candidatos.

La eliminación de las PASO podría ser uno de los focos de conflicto con el resto de las fuerzas

La eliminación de las PASO podría ser uno de los focos de conflicto con el resto de las fuerzas

Un legislador del PRO que recorre la provincia de Buenos Aires lo dijo sin rodeos: "Si vamos juntos en Buenos Aires, tendremos que resolverlo de esta manera o va a venir Karina y nos va a querer imponer al candidato. Nuestra capilaridad es mayor a la de LLA y nos puede ir mejor que a ellos en una PASO para definir el candidato". Es un argumento electoral concreto y difícil de rebatir.

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Por qué ahora y por qué por Diputados

El timing no es inocente. La Casa Rosada eligió este momento para lanzar la reforma con un argumento que suena razonable: al no ser año electoral, se puede debatir sin que nadie acuse al oficialismo de buscar una ventaja inmediata. Es una ventana de legitimidad que se cierra sola a medida que se acercan las presidenciales de 2027.

La entrada por Diputados responde a una lógica de construcción legislativa: es donde LLA tiene más poder relativo. Si el proyecto se aprueba allí con modificaciones aceptables para el oficialismo, llega al Senado con impulso político. Si se traba en Diputados, el gobierno puede instalar igualmente el debate como agenda y usarlo como munición electoral.

Lo que sí es claro es que el tratamiento en el recinto difícilmente ocurra antes del segundo semestre. Primero viene el Mundial de Fútbol en Estados Unidos, Canadá y México, que va a consumir buena parte de la agenda pública y política entre junio y julio. Después, la proximidad del nuevo calendario electoral va a complicar cualquier intento de avanzar sobre las reglas del juego sin que todos los actores sientan que están siendo desventajados.

El punto de vista que falta en el debate

Hay una pregunta que el anuncio de Milei no responde y que el debate legislativo debería instalar con fuerza: ¿para quién es mejor un sistema electoral sin PASO, con financiamiento privado y sin partidos chicos?

La respuesta honesta es que beneficia a los espacios grandes, consolidados y con acceso a donantes privados. Que perjudica a las fuerzas emergentes, a los partidos provinciales pequeños y a cualquier expresión política que no tenga ni estructura territorial propia ni red de financiadores privados detrás.

Dicho de otro modo: la reforma que el Gobierno presenta como el fin de "la casta" podría terminar siendo, paradójicamente, una reforma que concentra el poder político en los actores que ya lo tienen. Ese debate merece darse con más profundidad que la que permite un hilo de Twitter escrito en mayúsculas desde Tel Aviv.