Hay entrevistas que el tiempo transforma en testamento. La que Luis Brandoni le concedió a Luis Novaresio el 11 de junio del año pasado, en el ciclo Luis Novaresio Entrevista de A24, es una de ellas. Con la serenidad de quien ya ajustó sus cuentas con la existencia, el actor habló de la muerte como quien habla del clima: sin dramatismo, pero con una lucidez que hoy, tras su fallecimiento, resulta difícil de ignorar.

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Cuando Novaresio le preguntó por el sentido de la vida, Brandoni no apeló a frases hechas ni a filosofías importadas. Su respuesta fue tan sencilla como contundente: "Tratar de hacer algo que a uno lo haga sentir útil. Sus parientes, sus hijos, sus amores, sus amigos. Tratar de ser útil me parece que es lo más importante. Más allá de los logros de orden económico o social, eso es lo que más vale".

La utilidad como brújula moral. No la fama, no el dinero, no los aplausos. Esa definición, viniendo de un hombre que acumuló décadas de reconocimiento en el teatro, el cine y la política argentina, tiene un peso particular. Brandoni no era un hombre que buscara la comodidad de las respuestas fáciles.

Luis Brandoni

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"Me voy a morir lo más rápido que pueda"

Cuando el periodista le preguntó, con algo de humor, qué iba a hacer "cuando fuera grande", Brandoni soltó una de esas frases que quedan dando vueltas: "Cuando sea grande voy a tratar de morirme de golpe, sin molestar a nadie. Ya esto lo tengo sabido: me voy a morir".

Y completó, con esa mezcla inconfundible de ironía porteña y honestidad descarnada: "Me voy a morir lo más rápido que pueda, para no molestar a nadie y que digan: qué lástima, se fue".

Lo que podría sonar a chiste, en realidad era una declaración de principios. La misma coherencia que Brandoni aplicó a su vida —al sindicato, al escenario, a la política— la aplicaba también a su idea de la muerte: que fuera limpia, digna, sin cargar a los demás.

El recuerdo como destino

Fue entonces cuando Novaresio lo llevó al terreno más profundo: qué hay después de la muerte. Y Brandoni respondió con una imagen poética que hoy parece escrita para este momento: "Nos morimos y voy a ser un recuerdo. Un poeta escribió una frase que decía: 'se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo'".

Esa frase —cuya autoría todavía genera debate entre los especialistas en literatura rioplatense— condensa algo que Brandoni entendió mejor que muchos: que la inmortalidad no existe, pero la huella sí. Y que alcanza con eso.

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El último primer actor de una generación

Luis Brandoni falleció este lunes a los 86 años en el Sanatorio Güemes, donde permanecía internado en terapia intensiva tras sufrir un hematoma consecuencia de una caída en su hogar. La noticia fue confirmada por el productor Carlos Rottemberg, quien no escatimó en palabras: "Con Beto se va el último primer actor de una generación inolvidable. Impulsor del teatro nacional. Hoy es un día muy triste para nuestra cultura".

Nacido como Adalberto Luis Brandoni el 18 de abril de 1940 en Dock Sud, provincia de Buenos Aires, construyó durante más de seis décadas una trayectoria que excedió ampliamente los límites del escenario. Actor, dirigente gremial, militante político, referente cultural: Brandoni fue muchas cosas a la vez, y en todas dejó marca.

Su vocación apareció temprano. A los ocho años ya organizaba obras de títeres en su propia casa; después vino la radio, el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico, y maestros como Cunil Cabanellas, Osvaldo Bonet y Camilo Da Passano. El propio Brandoni reconocía esa deuda: "Una parte de lo que soy se la debo a esos maestros. Ellos me inculcaron la profundidad de este oficio, la responsabilidad, lo que es una verdadera ética profesional".

Lo que queda

Hay algo perturbador y al mismo tiempo hermoso en que las últimas palabras públicas más recordadas de Brandoni sean precisamente sobre la muerte. Como si, sin saberlo del todo, hubiera estado despidiéndose con la elegancia que siempre lo caracterizó: sin escenas, sin alardes, con la misma sobriedad con la que pidió irse.

Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo, dijo. Hoy, Luis Brandoni ya es eso: un recuerdo enorme, generoso, irreemplazable. Y eso, como él mismo intuía, alcanza y sobra.

Luis Brandoni

Mario Luis Brandoni 1940 - 2026