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Una previa bien argentina antes del rugido del motor

La antesala del Road Show to BA 2026 tuvo un tono bien local para Franco Colapinto. Antes de subirse a un monoplaza de Fórmula 1 en pleno Palermo, el piloto eligió una postal clásica: helicóptero, viñedos y asado en Cardales junto a su entorno más cercano.

El corredor, hoy vinculado al equipo Alpine F1 Team, llegó al mediodía a una estancia donde compartió mesa con familiares, amigos y la actriz y cantante Maia Reficco. La reunión tuvo también presencia del mundo del vino, con el reconocido enólogo Alejandro Vigil como anfitrión.

Franco Colapinto

El piloto argentino vivió una jornada íntima y festiva antes de la esperada exhibición

Hubo recorrido por la bodega, entrevista con el equipo oficial de la Fórmula 1 y un menú bien criollo: empanadas, mollejas, choripán y distintos cortes de carne, todo acompañado por vinos de la casa. El momento más simbólico llegó cuando Colapinto levantó un botellón de seis litros de Malbec como si estuviera en un podio, una imagen que rápidamente empezó a circular en redes.

Del almuerzo íntimo al contacto con los fanáticos

Por la tarde, el foco se trasladó a Palermo, donde ya se palpita el regreso de un Fórmula 1 a las calles porteñas después de 14 años. Sobre Avenida del Libertador, entre Bullrich y Casares, comenzaron a concentrarse fanáticos que esperaban verlo aunque fuera unos minutos.

Colapinto apareció brevemente, saludó y dejó un mensaje simple pero efectivo: agradecimiento y promesa de espectáculo. El monoplaza que manejará, un Lotus E20 con motor Renault V8, ya está instalado en la zona para la exhibición.

El evento arrancará temprano y contará con shows, entrevistas y pantallas gigantes para que el público siga cada salida a pista. Además, el argentino también dará una vuelta con una réplica del Mercedes-Benz W196, el modelo con el que Juan Manuel Fangio conquistó sus títulos en los años 50.

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Más que una exhibición

La jornada mezcla marketing, espectáculo y una fuerte carga simbólica. No es una carrera oficial, pero sí una señal del crecimiento de Colapinto y del renovado interés por la Fórmula 1 en Argentina.

Entre el asado, el vino y el helicóptero, el piloto construyó una previa que combinó glamour internacional con identidad local. Ahora, el verdadero protagonista será el sonido del motor en pleno corazón de Buenos Aires, una postal que muchos fanáticos esperaron más de una década para volver a vivir.