La clasificación del Sprint en el Gran Premio de Miami dejó más preguntas que certezas para Ferrari. Después de un receso en el que la fábrica de Maranello trabajó intensamente en mejoras técnicas, el equipo volvió a ubicarse como tercera fuerza en pista, por detrás de McLaren y Mercedes, repitiendo un escenario que ya se había visto en Suzuka.

El resultado golpea especialmente porque llegó tras una batería de actualizaciones en el SF-26, tanto en la unidad de potencia —con ajustes de software incluidos— como en el plano aerodinámico. La intención era clara: achicar la brecha con los líderes y relanzar la temporada. Sin embargo, en la práctica, la diferencia se mantuvo.

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Una clasificación que dejó gusto a poco

En la sesión que definió la grilla del Sprint —uno de los seis formatos cortos previstos para 2026—, Charles Leclerc finalizó cuarto y Lewis Hamilton séptimo. Ambos quedaron a una distancia considerable del poleman, Lando Norris, que volvió a confirmar el gran momento de McLaren.

Cuatro décimas separaron al monegasco de la pole, mientras que el británico cedió siete. Para un equipo que aspiraba al menos a pelear por la primera fila, el balance fue insuficiente.

El contraste fue más evidente al comparar con los entrenamientos libres, donde Ferrari había mostrado un ritmo competitivo. Esa diferencia entre el potencial exhibido y el resultado final alimentó la sensación de frustración interna.

Fred Vasseur

El director del equipo Ferrari, Frédéric Vasseur

La palabra de Vasseur y el análisis técnico

El jefe del equipo, Frédéric Vasseur, no ocultó su decepción. Reconoció que el auto tenía potencial, pero que no lograron traducirlo en una vuelta ideal cuando realmente importaba.

Según explicó, parte de la pérdida se dio en las rectas, aunque descartó que el problema esté directamente vinculado al motor. Desde su mirada, se trata de un conjunto de factores dentro del paquete técnico general, algo que podría equilibrarse en ritmo de carrera.

Vasseur también dejó en claro que la largada del Sprint será clave, aunque evitó entrar en detalles estratégicos. El mensaje hacia adentro fue contundente: revisar cada aspecto fino, desde la configuración hasta la ejecución, porque el margen en la Fórmula 1 actual es mínimo.

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El contexto de la temporada y lo que viene

El Gran Premio de Miami aparece como un punto de inflexión en una temporada donde la lucha en la cima está más ajustada que nunca. McLaren dio un salto evidente y Mercedes, pese a altibajos, se mantiene competitivo. En ese escenario, Ferrari no puede permitirse perder terreno si quiere sostener aspiraciones al campeonato.

El formato Sprint agrega presión adicional: menos tiempo de pruebas, más riesgo y mayor importancia de cada detalle técnico y estratégico. Para la Scuderia, el desafío inmediato es confirmar que el buen ritmo de carrera que insinúan los datos puede transformarse en puntos concretos.

Porque en la Fórmula 1 moderna, el potencial no suma en la tabla. Lo que cuenta es el resultado. Y en Miami, Ferrari todavía tiene una oportunidad para cambiar la historia del fin de semana.